La evidencia es pública y verificable. History Channel entre el 2008 y 2010 produjo "Unidos por la historia" y el himno del Bicentenario por encargo de la Presidencia de Colombia, recordando ademas que en marzo de 2010 Uribe recibe placa de agradecimiento del gerente de History Channel, Eduardo Ruiz, finalmente en Junio de 2013  History Channel lanza votación para "El Gran Colombiano" dando los resultados en diciembre de 2013 declarando como ganador a Alvaro Uribe con 1.1 millones de votos, superando a Simon Bolívar y a Gabriel García Márquez. 

La cronología no es inocente. Un medio que fue beneficiario económico directo de un mandatario organiza, tres años después de finalizado ese mandato, un concurso donde ese mismo mandatario resulta "elegido por el pueblo". La pregunta ética es ineludible: ¿puede un canal juzgar con neutralidad a quien fue su contratante?

El formato televisivo "The Greatest" se replicó en varios países teniendo a personajes como Ronald Reagan, Winston Churchill, Charles de Gaulle, Benito Juárez, José de San Martín y Salvador Allende.

La falacia de la "votación democrática"

History Channel defendió el proceso alegando reglas técnicas: "un voto por IP por día". Sin embargo, esta defensa omite aspectos estructurales que vician el resultado pues el proceso no tuvo una auditoría independiente, nunca se publicó un informe de terceros que verificara la autenticidad de los 1.1 millones de votos, recordando que en un país polarizado, mecanismos tan básicos son fácilmente manipulables por estructuras políticas con capacidad de movilización digital. Si el canal sabía que un resultado favorable a Alvaro Uribe podía fortalecer relaciones futuras con su entorno político, tenía un interés directo en no investigar anomalías.

El modelo de negocio detrás del "entretenimiento histórico"

Este caso expone una dinámica más amplia: la mercantilización de la memoria histórica. Cuando los medios internacionales adaptan formatos globales a contextos locales sensibles, sin invertir en rigor documental ni en salvaguardas éticas, convierten la historia en un producto maleable.

Los errores en las biografías —atribuir a Uribe un proyecto vinculado a Pablo Escobar, inventar cargos políticos, distorsionar legados como el de Jaime Garzón— no son simples "despistes". Son síntomas de una producción que priorizó el espectáculo sobre la verdad, quizás porque la verdad no convenía al guion esperado.

Cuando un medio de comunicación permite que sus decisiones editoriales sean percibidas como retribución por contratos pasados, no solo daña su propia reputación: erosiona la confianza pública en la capacidad de la prensa para actuar como contrapeso.

En un contexto como el colombiano, donde la disputa por la memoria histórica es un campo de batalla político, la ligereza con que se manejan los símbolos nacionales tiene consecuencias reales. Premiar a un expresidente controversial mediante un concurso opaco no es "entretenimiento inocuo": es un acto que reconfigura narrativas, legitima versiones y silencia críticas.

Responsabilidad compartida: más allá de History Channel

La crítica no puede limitarse al canal. También corresponde a las instituciones colombianas por no establecer protocolos que impidan a medios contratados por el Estado realizar coberturas o reconocimientos a funcionarios que los contrataron. En ese mismo tenor, los televidentes aceptaron formatos de "votación popular" como si fueran termómetros legítimos de valoración histórica, sin exigir transparencia metodológica donde la clase política aprovecha para instrumentalizar reconocimientos mediáticos como moneda de legitimación, en lugar de construir legado mediante políticas públicas verificables.

Conclusión: exigir más que votos

La lección de este episodio es clara: la participación ciudadana digital no sustituye el rigor periodístico. Un voto en una página web no equivale a un juicio histórico fundamentado. Y cuando hay contratos de por medio, la obligación de transparencia se multiplica.

History Channel tuvo la oportunidad de demostrar que sus formatos pueden adaptarse a contextos complejos con ética y profundidad. Optó por la defensa técnica y el silencio sobre los vínculos contractuales. Ese choice habla más que cualquier placa de agradecimiento.

"La historia no se vota. Se investiga, se debate, se construye con fuentes. Convertirla en un concurso sin salvaguardas no es celebrar a Colombia: es banalizar su memoria."

Fuentes: Archivos de contratación pública de la Presidencia de Colombia (2008-2010), transcripciones de declaraciones de History Channel Latinoamérica, investigaciones de Noticias UNO Colombia, registros fotográficos oficiales de la Casa de Nariño.