La lucha contra el narcotráfico en Colombia durante la década de 1970 dejó una estela de crímenes sin resolver que involucraban a altos mandos políticos, militares y civiles. Uno de los casos más emblemáticos y controversiales fue el asesinato del Coronel retirado de la Fuerza Aérea de Colombia Osiris de J. Maldonado, director de la Aerocivil, ejecutado mientras iba en su vehículo rumbo al Aeropuerto El Dorado en 1977. Las pesquisas apuntaron hacia redes del narcotráfico, secuestradores y los propietarios de una aerolínea privada, pero el caso terminó archivado en la impunidad.
El crimen en la Avenida Boyacá
La mañana del 6 de julio de 1977, la seguridad de la aviación civil colombiana recibió un golpe duro. El Coronel (r) Maldonado fue eliminado a balazos en la intersección de la Avenida Boyacá con Calle 80, en Bogotá. Según los informes de la época, los sicarios se desplazaban en una motocicleta y lograron interceptar el vehículo del director de la Aerocivil. En un primero momento la prensa y algunos investigadores apuntaron que se trataba de una retailación de la guerrilla en el marco del conflicto interno lo que se desestimó cuando establecieron una motivación clara: Maldonado había reunido una serie de pruebas contra personas vinculadas al tráfico de drogas que, de hacerse públicas, podrían haber desmantelado redes criminales importantes. Se concluyó que el oficial fue eliminado para silenciar estas investigaciones.

Los Borde propietarios de la Empresa Aérea Lagos en la mira
La investigación rápidamente señaló a los pilotos Manuel y Giovanni Borde (padre e hijo), de origen italiano eran propietarios de la empresa aérea Lagos. Giovanni, cuyo nombre real era Juan José Borde Zazu, fue vinculado directamente con el sicariato del Coronel Maldonado pero también con otros delitos incluyendo el de su padre Manuel y otras vendetas del clan de los Tarquino.

La conexión entre los pilotos y el sicario era estrecha. Se estableció que Giovanni Borde le entregó a Villarraga dos metralletas, le brindó hospedaje en su casa y lo sostuvo económicamente por un tiempo. El asesinato del Coronel Maldonado fue ejecutado por Villarraga con ayuda de sicarios traídos de los Llanos Orientales, región donde los Bordé tenían su sede de operaciones y eran ampliamente conocidos.
La carta misteriosa y la absolución
En marzo de 1978, tras ocho meses en prisión, los Borde (padre e hijo) fueron absueltos por los vocales del juicio militar. La defensa, liderada por el abogado Antonio José Cancino, logró argumentar que no se comprobó una conexión directa entre los pilotos y los sicarios ejecutores.

El documento, llevado por una mujer directamente al Procurador General de la Nación, indicaba supuestamente el éxito de la operación violenta contra el Coronel. Sin embargo, la prueba presentaba irregularidades: era una fotocopia dirigida a un nombre sin apellido, y el papel firmado por Mola apareció roto en la parte inferior, con tres renglones completamente borrados, lo que levantó dudas sobre su autenticidad.

Testimonios posteriores y fuga internacional
La verdad judicial pareció acercarse un año después. En marzo de 1979, el peligroso sicario Roberto Villarraga fue abatido en una operación del F2 (la entonces inteligencia policial colombiana). Sin embargo, su amante, Rebeca Barón, fue capturada con vida. En su declaración, Barón indicó que los pilotos Borde eran los autores intelectuales del asesinato del Coronel Maldonado.
Según el testimonio, el lazo entre los pilotos y Villarraga era Guillermo Iregui Roa, cuñado de Borde. No obstante, esta conexión no logró ser probada durante el juicio militar, lo que blindó a los acusados pero a partir de estas nuevas declaraciones volvió a apuntarse la ejecución intelectual del crimen a Giovanni Borde.
Un caso cerrado en la impunidad
La violencia pareció perseguir a la familia Borde. Manuel Vicente Borde Salt, una vez libre del juicio fue asesinado el 25 de diciembre de 1978 frente a su casa en el barrio Modelia en Bogotá por unos sujetos que vestían traje de celadores. Por su parte, Giovanni Borde al recobrar su libertad permaneció en Bogotá hasta que meses después, cuando Villarraga fue abatido (marzo de 1979) salió inmediatamente del país con rumbo a Roma, Italia.
En enero de 1982, se libró una orden de captura contra Giovanni Borde, quien nunca regresó a Colombia. A pesar de los testimonios de Rebeca Barón y las evidencias sobre el apoyo logístico y económico al sicario 'El Bandido', el crimen del Coronel Osiris de J. Maldonado quedó en la impunidad, sumándose a la lista de casos donde el narcotráfico logró silenciar a la justicia mediante la violencia y la corrupción a quienes no siguen sus órdenes.
¿Era posible sobrevivir como director de la aeronáutica civil sin hacerle caso a las mafias del narcotráfico?